¿Cuándo viene bien nuestro apoyo y asesoramiento?

Tener un apoyo y asesoramiento durante la crianza de un hijo no está de más nunca, más bien todo lo contrario, debería ser lo normal , porque como bien dice un proverbio africano “para criar a un niño hace falta una tribu entera”.

Ser madre y padre es difícil y agotador, por la constancia que requiere, por la repercusión que tiene y porque básicamente “se nos va la vida en ello”. Entendernos a nosotros mismos como padres y que los demás nos entiendan nos reconfortará siempre, dando sentido a nuestra función paternal y haciendo que no nos sintamos solos y perdidos ante nuestros hijos y ante el mundo en general.

En nido y mente recomendamos contactar con nosotros sin demora cuando sintáis que algo va “raro” en la familia, que están apareciendo conductas de los niños que son desagradables para todos, que no entendéis y no sabéis como afrontar. Cuando aparezca una especie de angustia que os bloquea y os hace sentir que es momento de obtener otra “otra visión”, “entender las cosas”, “comprender lo que pasa”, “cambiar algo”, “replantearse las cosas”, “una guía”….Ahí estamos nosotros para ayudaros y apoyaros.

La condición de niño implica experimentar e investigar sobre una realidad que no se conoce, y esto hace que la probabilidad de “liarla” y frustrarse sea bastante más alta que en un adulto en su zona de confort .

 

¿Qué le puede estar pasando a tu hijo?

Cuando los niños perciben situaciones “desagradables”, “extrañas”, “difíciles”, “injustas” y en general, situaciones que les hacen sentir mal, ponen en acción sistemas de alerta y defensa propios como llorar, decirlo con sus palabras o bien somatizarlo a través de su cuerpo y sus conductas. Pero a menudo pasa que no se entiende esta situación que ha vivido el niño o simplemente pasa desapercibida en la cotidianidad y se asocia a otras cosas como sueño, cansancio, un mal día, etc..

…“Y es que es difícil saber que pasa por la mente de nuestros pequeños porque ni su forma de percibir y asimilar la realidad es la misma a la nuestra, ni su forma de gestionar los problemas cotidianos y frustraciones diarias tampoco( no llegan a casa y comentan el día, o van a junto de un amigo a desahogarse…)Así, en el día a día los niños están entendiendo los problemas a su manera, afrontándolos a su manera y transmiténdolos a su manera” …

Por esto mismo, a veces las situaciones que están creando tensión en los niños se pueden alargar en el tiempo por no entenderse, llegando a causarles dolor físico y emocional. Es ahí cuando los niños activan inconscientemente una especie de sistemas de protesta-alarma que nos alertan de que “algo no va bien” tales como:

Problemas de sueño (pesadillas, terrores nocturnos, insomnio)

Problemas en la alimentación (no comer, vomitar…)

Dificultades de autocontrol corporal (escaparse el pis o caca, actuar muy impulsivamente, sufrir tics, …)

Problemas de salud física (dolor de barriga constante, de cabeza, de oídos…).

Problemas de conducta o emocionales (mostrarse muy irascible, mostrarse nervioso, dificultades para concentrarse, angustia o enfado permanente, sentirse apenado…)

Si se te hace familiar alguno de este problemas, no te asustes, alguna vez en su vida los niños tienen algunos de estos problemas, la vida pone situaciones para superarlas y cada niño vive el estrés a su manera. Aún así, no dudes en utilizar nuestro apoyo, pues es justo como padres y personas cercanas entender lo que sucede y hacer todo lo que esté en vuestras manos para resolver la situación, y para esto estamos en Nido y Mente.

¿Cómo es un psicólogo y coucher infantil ?

Trabajar y ayudar a los niños y familias requiere una destreza que va más allá de la formación académica que tenga a persona, se trata más bien de una capacidad personal relacionada con su forma de ver, sentir e interaccionar, y también con su sabiduría adquirida por experiencia vital.

El psicólogo infantil es un niño mayor: saber jugar, ver y entender desde un estado psicológico propio de la infancia, para una empatía real, no sólo teórica, pero sin dejar de lado su visión hipotética deductiva, analizando la realidad y buscando herramientas que se adapten al niño, para que pueda entenderse y ayudarse a sí mismo.

El psicólogo infantil es una madre o un padre. Entender las dinámicas sutiles dentro de la familia, las relaciones parentofiliales y los sentimientos que tienen es básico para ser un buen psicólogo infantil. La realidad familiar es la realidad primera de un niño, como sus padres lo ven y lo sitúan dentro de la familia es fundamental para entender la situación del niño.

El psicólogo infantil es conocedor de la realidad social de los niños, a todos los niveles (escuela, entorno…) y lo que esto implica en el desarrollo de la psicología de un niño.

¿En qué consiste nuestro trabajo con los niñ@s?

Nuestro papel es meternos en el mundo infantil para dilucidar que está pasando y buscar una forma de re equilibrar la situación y reconfortar al niño y a su familia. El trabajo implica entender el problema mediante tres vías:

1-Observando y analizando todos los aspectos de la realidad del niño de una forma objetiva (visitando el hogar, la escuela, lugares de juego…).

2-Observando y analizando la realidad del niño tal y cómo él la ve y la siente. Esto se consigue a través del juego, dibujos, microteatro de objetos y determinados medios de trabajo que nos permiten meternos en el mundo infantil.

3-Observando y analizando la realidad familiar del niño desde el punto de vista de su familia y otras personas que forman parte de su vida. Acercándonos a cómo estas personas ven al niño, lo posicionan y como interpretan aquello que hace el niño.

Este trabajo puede durar como mínimo un mes de sesiones semanales, y durante el proceso contamos a menudo con el apoyo de una cámara de vídeo que analiza determinadas rutinas en el hogar. Es una forma de análisis muy exhaustiva y eficiente, pero se realiza únicamente bajo acuerdo previo con la familia y por supuesto reservando todos los derechos de imagen exclusivamente al uso terapéutico.

Una vez tenemos una conclusión clara de lo que está pasando proponemos un programa terapéutico a la familia y comenzamos a trabajar en él, realizando una revisión semanal de visitas al hogar preferiblemente. En nuestro programa podemos incluir la terapia de la modificación espacial en el hogar, si esto es viable y dependiendo de la situación concreta. (véase el apartado “psicodiseño espacial”)